
05/06/2026
Día del Medio Ambiente... Otra vez…
Prof. Dr. Edson Grandisoli
¿Sueles ver el vaso medio lleno o medio vacío?
En general, las comunicaciones que surgen en torno al Día del Medio Ambiente suelen enfocarse en el vaso medio vacío. Deforestación, cambio climático, injusticias ambientales, contaminación, pérdida de biodiversidad; en definitiva, una amplia variedad de desafíos socioambientales que se combinan y se retroalimentan.
El cambio climático puede provocar períodos de sequía más prolongados, favoreciendo incendios forestales y quemas, afectando la biodiversidad y contribuyendo al aumento de enfermedades respiratorias, especialmente entre las poblaciones más vulnerables. Este es solo un ejemplo de cómo las acciones sobre el ambiente generan múltiples consecuencias sociales y ambientales.
¿Y dónde está la parte del vaso medio lleno?
Está aquí mismo, leyendo este artículo. Interesado o interesada en temas que van mucho más allá de las preocupaciones individuales y que están relacionados con el presente y el futuro de la humanidad y de todas las demás formas de vida del planeta. Y esto no ocurre por casualidad.
Diferentes expresiones de empatía y altruismo han sido promovidas durante décadas gracias al trabajo de gobiernos, organizaciones sociales, activistas y personas que creen que aquello que es común a todos debe ser preservado, y que al hacerlo avanzamos hacia un mundo mejor, más justo e inclusivo. Y sabemos que eso no es poca cosa.
Durante los últimos años he dedicado gran parte de mi tiempo a intentar comprender con mayor profundidad temas complejos como el cambio climático y sus múltiples consecuencias para los ecosistemas y las formas de vida. Paralelamente, gracias a mi trabajo con el Movimento Circular, he reconocido que la Economía Circular se ha convertido en una herramienta cada vez más estratégica, no solo para estimular innovaciones tecnológicas, sino también para brindarnos la oportunidad de tomar distancia, salir de nuestros esquemas habituales y comprender mejor la complejidad de nuestras relaciones con el ambiente y con los distintos actores sociales.
La mirada de la Economía Circular, al centrarse en nuestras relaciones con los materiales, la energía, las personas y el planeta, nos lleva a analizar y reconocer la insostenibilidad de muchas de nuestras decisiones individuales y colectivas (el vaso medio vacío), al mismo tiempo que impulsa la aparición de nuevas posibilidades (el vaso medio lleno). Nos muestra caminos de acción que dialogan tanto con el presente como con el futuro.
Según la Ellen MacArthur Foundation, por ejemplo, la transición energética por sí sola no será suficiente para enfrentar la crisis climática. Aunque la sustitución de combustibles fósiles por fuentes renovables podría representar cerca del 55% de las reducciones de emisiones necesarias, el 45% restante está directamente relacionado con la manera en que producimos alimentos, construimos ciudades y utilizamos materiales como cemento, acero, plástico y aluminio.
Otro mecanismo fundamental es la ampliación del reciclaje, la reutilización y la remanufactura de materiales. Cuando el aluminio, el vidrio, el plástico, el papel o el acero regresan a los ciclos productivos, se evitan las emisiones asociadas a la extracción de nuevas materias primas y a procesos industriales altamente intensivos en energía. Diversos estudios indican que las estrategias circulares aplicadas únicamente a los sectores del cemento, acero, plástico, aluminio y alimentos podrían reducir hasta un 45% de las emisiones globales vinculadas a la producción de bienes hacia 2050. (ICS)
La movilidad urbana también puede repensarse desde la circularidad. Ciudades más compactas, integradas al transporte público, a la movilidad activa y a sistemas de transporte compartido reducen emisiones y disminuyen la dependencia de combustibles fósiles. Al mismo tiempo, contribuyen a mejorar la calidad del aire, la salud pública y la calidad de vida urbana.
Adaptación climática de las ciudades
Sin embargo, quizá una de las contribuciones más poderosas de la Economía Circular se encuentre precisamente en la adaptación climática de las ciudades.
Las soluciones basadas en la naturaleza son un ejemplo claro de esta conexión. La recuperación de ríos urbanos, la creación de parques lineales, la ampliación de áreas verdes, los jardines de lluvia, los techos verdes y la restauración de manglares ayudan a reducir inundaciones, mejorar la infiltración del agua en el suelo, disminuir las islas de calor y ampliar la biodiversidad urbana. Son estrategias que regeneran los sistemas naturales mientras fortalecen la capacidad de las ciudades para enfrentar eventos extremos.
La gestión circular del agua también se vuelve cada vez más estratégica frente al aumento de las sequías y las crisis hídricas. Los sistemas de captación de agua de lluvia, la reutilización de aguas grises, el saneamiento ecológico y la infraestructura permeable permiten construir ciudades menos vulnerables al estrés hídrico y a los impactos del cambio climático.
Los residuos orgánicos ofrecen otro ejemplo emblemático. En lugar de ser enviados a rellenos sanitarios, donde generan metano —un potente gas de efecto invernadero—, pueden transformarse en compost para agricultura urbana, recuperación de suelos y ampliación de la cobertura vegetal. En este caso, la mitigación y la adaptación ocurren simultáneamente: se reducen las emisiones mientras se fortalece la capacidad de los territorios para enfrentar el calor extremo, la inseguridad alimentaria y la degradación ambiental.
En otras palabras, el diálogo entre las emergencias climáticas y la Economía Circular es inevitable y urgente.
Quizá uno de los mayores desafíos actuales sea precisamente superar la idea de que la sostenibilidad se limita a acciones aisladas o cambios individuales de comportamiento. Las emergencias climáticas exigen transformaciones estructurales, planificación urbana integrada, políticas públicas consistentes y participación colectiva. Exigen ciudades capaces de regenerar, y no solamente de consumir menos recursos o generar menos impactos.
Volviendo al vaso medio lleno, la Economía Circular ofrece algo particularmente valioso en tiempos de crisis: la posibilidad de construir narrativas de futuro que no estén basadas únicamente en el colapso, sino también en la capacidad humana de reorganizar sistemas, reconstruir relaciones y reinventar formas de vivir. Regenerar.
Mi alegría es ver que el Día del Medio Ambiente se ha convertido poco a poco en la Semana del Medio Ambiente, en el Mes del Medio Ambiente… y quizás llegue el día en que ya no necesite una fecha especial, porque estará presente en todas nuestras decisiones, en todo momento.

*Profº Dr. Edson Grandisoli
Embajador y coordinador pedagógico del Movimiento Circular. Es Magíster en Ecología, Doctor en Educación y Sostenibilidad por la Universidad de São Paulo (USP), y Postdoctorado en el Programa Ciudades Globales (IEA-USP). Especialista en Economía Circular por el UNSCC de la ONU. También es co-ideador del Movimiento Escuelas por el Clima, investigador en el área de Educación y editor adjunto de la Revista Ambiente & Sociedade.
*Este texto fue traducido automáticamente con la ayuda de inteligencia artificial y revisado. Aun así, pueden presentarse pequeñas diferencias con respecto a la versión original en portugués.
