
04/05/2026
No necesitas el taladro, solo el agujero en la pared: la revolución del producto como servicio
*Por Alinye Amorim, Movimento Circular
¿Cuántas herramientas tienes guardadas en el fondo del armario que solo usaste una vez? Si, como yo, vives en un apartamento, sabes que el espacio es valioso y que muchas veces comprar un equipo caro para una reparación puntual de fin de semana no tiene sentido ni financiero ni ecológico. Además, siempre surge la misma pregunta: “¿Dónde voy a guardar esto?”.
Hoy quiero hablar de startups que están transformando el concepto de propiedad en acceso. Son la prueba de que la economía del futuro es circular, basada en la inteligencia del uso compartido y en la máxima utilización de cada objeto. Empresas que ofrecen el alquiler de herramientas y utensilios por hora garantizan que la solución esté a solo una aplicación de distancia.
El fin de la “herramienta olvidada”
La economía circular nos enseña que el mayor desperdicio es el recurso subutilizado. Se estima que un taladro doméstico se utiliza, en promedio, apenas 13 minutos durante toda su vida útil. El resto del tiempo, es solo un objeto ocupando espacio y acumulando polvo.
En lugar de que 200 personas compren 200 herramientas, un solo equipo de alta calidad puede ser compartido. Esto reduce la demanda de materias primas y disminuye la generación de residuos electrónicos en el futuro.
“Nuestra startup nació para transformar la forma en que consumimos. Resolvemos el problema de productos que permanecen ociosos y ocupan espacio, ofreciendo conveniencia y ahorro. A través de nuestra red de microdistribuidores, entregamos distintos artículos (electrónicos, herramientas y más) en hasta una hora en la Gran São Paulo. Más allá de la logística, nuestro propósito es resignificar el consumo, combinando acceso, impacto social y sostenibilidad”, afirma Lino Reuters, socio de la startup.

¿Cómo funciona en la práctica?
El modelo es un ejemplo clásico de Producto como Servicio (PaaS). En él, el cliente paga por el uso, mientras la empresa mantiene la propiedad y la responsabilidad por la durabilidad del bien. El usuario no necesita preocuparse por mantenimiento, batería o almacenamiento.
En el caso de armarios compartidos en condominios, el usuario desbloquea el compartimento mediante una aplicación, utiliza el objeto y lo devuelve para que otro vecino pueda usarlo.
Este modelo de “servitización” ya se está expandiendo a otros sectores:
- Iluminación como servicio
- Movilidad compartida (bicicletas y patinetes)
- Moda por suscripción
En el caso de herramientas, los ítems suelen incluir:
- Aspiradoras profesionales y vaporetas
- Escaleras y kits de jardinería
- Equipos de uso ocasional para el hogar
“Como toda innovación disruptiva, nuestro mayor desafío es cultural. Todavía vivimos bajo la lógica de la posesión. Existe desconfianza hacia lo nuevo, especialmente en generaciones que están atravesando esta transición”, destaca Lino Reuters.
Además del desafío cultural, existe el operativo, que exige inversión y escala.

Sostenibilidad y comunidad
Más allá del impacto ambiental, estas iniciativas fortalecen el sentido de comunidad. Compartir recursos refuerza la idea de que la colaboración es más eficiente que el individualismo.
El mayor valor de este modelo es demostrar que la economía circular no es abstracta: está en la vida cotidiana. Acceder a lo que necesitas, cuando lo necesitas, sin acumular, es bueno para el bolsillo, la rutina y el planeta.
El futuro es compartido, inteligente y circular. La transformación empieza en nuestras decisiones.

*Ingeniera en Computación por la UFSCar y posgraduada en Marketing por la ESPM, dejó el mercado corporativo tradicional para dedicarse a la misión de regenerar el planeta. Gestora de Alianzas del Movimento Circular desde hace 4 años, pone su experiencia al servicio de la construcción de ecosistemas que hacen de la economía circular una realidad tangible. Es scout y está comprometida con “dejar el mundo un poco mejor de como lo encontró.”
**Este texto fue traducido automáticamente con la ayuda de inteligencia artificial y revisado. Aun así, pueden presentarse pequeñas diferencias con respecto a la versión original en portugués.
