
10/04/2026
Circularidad en el día a día: jóvenes en “Reuniones para Salvar el Mundo”
Por Alinye Amorim, Movimento Circular
Siempre escuchamos que “la educación cambia el mundo” y que “los niños son el futuro”. Pero, en la práctica, ¿cómo estamos preparando a las nuevas generaciones para enfrentar los complejos desafíos de nuestro planeta? Hoy comparto un ejemplo inspirador de una escuela en São José dos Campos que decidió reducir la distancia entre la teoría del aula y la práctica de la economía circular.

De la teoría a la acción: una asignatura diferente
En un movimiento innovador, la escuela implementó una materia optativa con un nombre muy claro: “Reuniones para Salvar el Mundo”. La disciplina surgió de la inquietud de los propios estudiantes, quienes sentían que solo entender los problemas no era suficiente. Frente a esto, la escuela decidió abrir espacio para que los jóvenes se expresaran y, sobre todo, propusieran soluciones.
La idealizadora del proyecto, la profesora Eunice Gavioli, explica:
“La idea surgió cuando percibí ansiedad e inquietud en los estudiantes. Las clases parecían muy pesimistas. La interferencia humana en el ambiente genera desánimo y muchos jóvenes evitan el tema. Estaban cansados de hablar de basura o contaminación. Entonces decidí reunirlos, listar problemas y proponer el estudio a partir de la búsqueda de soluciones.”
El objetivo no es solo estudiar contenidos, sino transformar a los estudiantes en protagonistas de soluciones locales y globales. El enfoque promueve conciencia, colaboración y acción frente a los desafíos socioambientales.

90 minutos de creatividad y propósito
Durante una hora y media por semana, la escuela se convierte en un laboratorio de ideas. Los estudiantes buscan soluciones prácticas para su vida cotidiana, desde la gestión de residuos hasta sistemas de intercambio de materiales.
Ya han surgido iniciativas concretas, como espacios de intercambio de ropa y uniformes. Actualmente, avanzan hacia soluciones tecnológicas y ambientales:
“Estamos desarrollando un robot para orientar sobre el descarte correcto de residuos. También estudiaremos las abejas nativas y construiremos trampas para atraerlas.”
Estas iniciativas demuestran que, cuando se da espacio a los jóvenes, ellos responden con acción. La combinación de tecnología y biodiversidad muestra el potencial amplio de la economía circular.

¿Y en tu comunidad?
Proyectos como este demuestran que la circularidad no es exclusiva de la industria: comienza en la forma en que pensamos y actuamos colectivamente.
“Puede parecer ambicioso, pero creemos en ello. Es posible construir un futuro mejor si enfrentamos los problemas y buscamos soluciones. Es actuar”, resume la profesora.
Pequeñas acciones pueden generar grandes transformaciones. Todo empieza con el primer paso.

*Ingeniera en Computación por la UFSCar y posgraduada en Marketing por la ESPM, dejó el mercado corporativo tradicional para dedicarse a la misión de regenerar el planeta. Gestora de Alianzas del Movimento Circular desde hace 4 años, pone su experiencia al servicio de la construcción de ecosistemas que hacen de la economía circular una realidad tangible. Es scout y está comprometida con “dejar el mundo un poco mejor de como lo encontró.”
