https://storage.googleapis.com/movimento_circular/strapi-v4/20250321_090415_f1b28fea69/20250321_090415_f1b28fea69.jpg

20/08/2026

Agricultura espacial: desarrollar alimentos para la Luna y soluciones para la Tierra

Por Alessandra Fávero

Mientras el mundo se prepara para una nueva etapa de la exploración espacial, investigadores brasileños trabajan para responder una pregunta fundamental: ¿cómo producir alimentos de manera sostenible en la Luna, en Marte o durante largos viajes espaciales?

La respuesta puede estar en una iniciativa inédita liderada por la Red Space Farming Brazil, un consorcio que reúne a 24 instituciones de investigación, universidades, empresas y especialistas de diversas áreas para desarrollar tecnologías orientadas a la llamada Agricultura Espacial.

El proyecto forma parte de un protocolo de intenciones firmado en 2023 por Embrapa y la Agencia Espacial Brasileña (AEB) con el objetivo de apoyar la participación de Brasil en el Programa Artemis, de la NASA, que busca establecer bases permanentes en la Luna durante las próximas décadas y preparar futuras misiones tripuladas a Marte. Brasil se adhirió oficialmente a los Acuerdos Artemis en 2021, pasando a integrar el grupo de países involucrados en la construcción del futuro de la exploración espacial.

La propuesta brasileña está estructurada en tres etapas. La primera, actualmente en desarrollo, consiste en realizar experimentos en la Tierra para comprender cómo responden las plantas y los microorganismos a condiciones similares a las que se encuentran en el espacio profundo. La segunda fase contempla pruebas en plataformas espaciales, incluidas misiones orbitales y experimentos en microgravedad. La tercera contempla el cultivo en ambientes cerrados destinados a la producción de alimentos en la Luna o durante viajes espaciales de larga duración.

Inicialmente, se seleccionaron dos cultivos estratégicos: la batata y el garbanzo. Esta selección no fue casual. La batata presenta un alto potencial como fuente de energía debido a su elevado contenido de carbohidratos, mientras que el garbanzo se destaca como una importante fuente de proteína vegetal. Juntas, ambas especies ofrecen una base nutricional capaz de cubrir parte de las necesidades alimentarias de futuras tripulaciones espaciales.

20250321_120533.jpg
Fotos: Paula Rodrig / Divulgación Embrapa Hortaliças

Uno de los principales focos de la investigación será identificar variedades vegetales capaces de sobrevivir y producir en ambientes extremos. Así, buscamos seleccionar plantas más eficientes en el uso del agua y la energía, más resistentes a la radiación ionizante y capaces de mantener una alta productividad incluso en condiciones adversas.

Además del mejoramiento genético convencional, nuestro equipo pretende utilizar la técnica conocida internacionalmente como mejoramiento espacial, que explora el efecto de la exposición al entorno espacial para generar nueva variabilidad genética. China, por ejemplo, ya ha desarrollado cientos de cultivares mediante este tipo de enfoque. Ahora, Brasil busca construir su propia trayectoria en este campo emergente de la ciencia.

Aunque el objetivo inicial es generar conocimiento para futuras misiones lunares, creemos que los mayores impactos podrán sentirse aquí, en la Tierra. Las tecnologías desarrolladas podrán aplicarse en granjas verticales, en la agricultura urbana o en lugares remotos, así como en regiones sujetas a escasez o exceso de agua y en áreas afectadas por el cambio climático. Entre las innovaciones previstas se encuentran sistemas automatizados de producción, sensores inteligentes para monitorear el estrés vegetal, el uso de inteligencia artificial para el control ambiental y sistemas agrícolas altamente eficientes en el reaprovechamiento del agua y los nutrientes.

Estamos convencidos de que no existe un ambiente más desafiante para el cultivo de plantas que el espacio. Por ello, las tecnologías capaces de funcionar en la Luna tienden a presentar un gran potencial de adaptación a escenarios extremos en la Tierra. Los resultados del programa podrán generar nuevos cultivares agrícolas, microorganismos promotores del crecimiento, sistemas de producción más eficientes y una serie de tecnologías derivadas.

Históricamente, los programas espaciales ya han dado origen a miles de innovaciones aplicadas a la vida cotidiana. El ejemplo más conocido es el Programa Apollo, que impulsó avances en diversas áreas de la ciencia y la industria.

Batata-doce BRS Anembé e grão-de-bico BRS Aleppo (crédito Paula Rodrig (8).jpg
Fotos: Paula Rodrig / Divulgación Embrapa Hortaliças

Ahora, la expectativa es que la Agricultura Espacial brasileña siga el mismo camino.

Hoy, parte de esta movilización científica tiene como centro São José dos Campos (SP), principal polo aeroespacial de Brasil. La ciudad deberá albergar la futura Unidad Mixta de Investigación e Innovación en Agricultura Espacial (UMIPI), fortaleciendo la integración entre el sector agropecuario y la industria espacial nacional.

La Red Space Farming Brazil ya ha logrado importantes avances. En 2025, experimentos con semillas y materiales biológicos fueron enviados al espacio en misiones realizadas por los cohetes New Shepard, de Blue Origin, y Falcon 9, de SpaceX, en colaboración con universidades y empresas internacionales.

Estas iniciativas sitúan a Brasil entre los países que comienzan a desarrollar capacidades propias en agricultura espacial, junto con naciones como Estados Unidos, China, Australia, Italia, España y los Países Bajos.

Más que preparar alimentos para astronautas, el objetivo es desarrollar soluciones capaces de aumentar la seguridad alimentaria, reducir el consumo de recursos naturales y ayudar a la agricultura a enfrentar uno de los mayores desafíos del siglo XXI: producir más alimentos en un escenario de cambio climático y creciente presión sobre los recursos naturales.

Si depende de la Red Space Farming Brazil, el camino hacia la Luna podría comenzar precisamente con cultivos destinados a comunidades en zonas urbanas o en áreas remotas en situación de vulnerabilidad alimentaria.


Embaixadores (2).png

Alessandra Fávero es ingeniera agrónoma por la Universidad de Brasilia (1997), magíster en Ciencias Biológicas (Genética) por la Universidad Estatal Paulista Júlio de Mesquita Filho (1999) y doctora en Agronomía (Genética y Mejoramiento de Plantas) por la Escuela Superior de Agricultura Luiz de Queiroz (2004). Actualmente es investigadora A de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa Pecuaria Sudeste). Tiene experiencia en recursos genéticos y mejoramiento, principalmente en hibridaciones interespecíficas, poliploidización, caracterización fitopatológica, premejoramiento, recursos genéticos, maní y Paspalum. Coordina el grupo de investigación en Agricultura Espacial y la Red Space Farming Brazil.


Las informaciones y opiniones presentadas en esta publicación son responsabilidad de autora y no reflejan, necesariamente, el posicionamiento institucional del Movimento Circular.

 

*Este texto fue traducido automáticamente con la ayuda de inteligencia artificial y revisado. Aun así, pueden presentarse pequeñas diferencias con respecto a la versión original en portugués.

¿Te gustó? ¡Cuota!
Muti completo
Habla con nosotros
Movimiento Circular logo

Contacto

contato@movimientocircular.io

Suscríbete al newsletter

Movimiento Circular Somos el Movimiento que involucra a más y más personas en un mundo cada vez más circular. Unirse.

Las acciones, opiniones y conductas de los socios del Movimiento Circular no reflejan necesariamente los valores de la iniciativa.

Usamos cookies

Se utilizan para mejorar su experiencia. Al cerrar este banner o continuar en la página, acepta el uso de cookies. Ver la política de cookies